II. Leemos la Biblia
No la leemos solo para adquirir conocimiento, sino para encontrarnos con el Dios trino, leyéndola a la luz de su persona y de la historia de salvación, y para ser transformados tanto individualmente como en comunidad.
No la leemos solo para adquirir conocimiento, sino para encontrarnos con el Dios trino, leyéndola a la luz de su persona y de la historia de salvación, y para ser transformados tanto individualmente como en comunidad.
La Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, es la Palabra de Dios inspirada por el Espíritu Santo y, por lo tanto, nuestra autoridad suprema en la fe y práctica.